Juan Durán na Prensa

Troula

OYENDO MÚSICA: LA ORQUESTA SINFÓNICA DE GALICIA EN SU PLENITUD ARTÍSTICA

Uno de los conciertos conmemorativos del primer cuarto de siglo de la Orquesta, bajo la dirección del maestro Víctor Pablo Pérez, principal artífice de la misma, ha ofrecido una exhibición de la magnitud artística y también organizativa que ha alcanzado. En programa sendas obras de Ravel, la suite de “Ma mère l´Oye” y de Fauré, el “Requiem en re menor” y un estreno, “Troula”, del compositor gallego Juan Durán, encargo de la propia Orquesta para esta conmemoración.

La obra de Ravel, cinco breves piezas inspiradas en los cuentos de Perrault, es un prodigio de sensibilidad y de hallazgos sonoros que trasciende en mucho los posibles motivos literarios de inspiración para sumergirnos en una música hipnótica que crea su propio universo.

El Requiem de Fauré es muy distinto de los grandes y espectaculares homónimos de otros grandes compositores. Los distintos planos sonoros y las diferentes cuerdas vocales se alternan sin estridencias, en pasajes de gran sensibilidad realzados por una música llena de evocaciones.

“Troula”, según su autor, es una rapsodia, en la que integra materiales diversos, de su propia obra anterior, del repertorio tradicional, de Andrés Gaos, para el despliegue de todo el potencial de la Orquesta: su formación titular pero también la Orquesta de Niños, junto con el Coro titular, el Coro joven y el Coro de niños. Doscientos artistas en la escena en una imagen que resume la excelencia lograda. La música, con gran despliegue tímbrico y un crescendo emocional, fue largamente aplaudida. No en su vano su autor, Juan Durán, es compositor presente en la vida musical gallega, donde recientemente ha ofrecido recitales de su obras para piano.

En esta ocasión, las notas al programa de mano, elaboradas por Estíbaliz Espinosa, tienen entidad propia, ofreciendo el texto íntegro de las obras vocales interpretadas, con comentarios pertinentes de cada sección.

Y dejo para el final lo más importante. Hace 25 años, lo que hemos visto y escuchado simplemente no era posible. Ni existían  Orquestas Sinfónicas en Galicia, ni Auditorios, ni los compositores gallegos  podían estrenar fácilmente, ni los intérpretes o los directores actuar. El histórico salto adelante de la música en Galicia es consecuencia de una decisión estratégica, la creación de Orquestas y del compromiso con la excelencia que las ha distinguido y que Víctor Pablo personifica. A su lado otras personas notables, Alberto Zedda, presente “in memoriam” en el concierto, o Dima Slobodeniouk que continúa en la misma línea. Y detrás, músicos, gerentes, equipo técnico, y público, mucho público. Hoy en la Orquesta hay músicos gallegos, formados en conservatorios gallegos, son gallegos los Directores del Coro Joven, del Coro de Niños, de la Orquesta de Niños como lo son los autores de muchas obras estrenadas en conciertos de abono. Conviene subrayarlo porque apenas tiene parangón en nuestro país. Galicia hoy no solo sobresale en la producción de coches o en la industria textil, sino que lo hace de forma muy destacada en la música culta, un rasgo exclusivo de muy pocas sociedades europeas.

José Luis Méndez Romeu, blog

 

Reencuentro con Víctor Pablo

El concierto n.º 15 de la Sinfónica de Galicia tenía reservado el podio para Víctor Pablo Pérez, su director honorario y 20 años artífice del extraordinario nivel alcanzado. Monumento sonoro de la ciudad. En programa, dos sugestivas obras de Ravel y Faurè y un estreno de Juan Durán.

Cuando el frágil Maurice Ravel (1875-1937) se puso a hilvanar musicalmente cinco cuentos de hadas, a la música francesa ya le habían otorgado levedad ycharme el citado Faurè y Debussy. El mundo de hadas despierta la imaginación de los niños, elevándola al mundo de la fantasía, y, envuelta en música por Ravel en esta Ma mére l’Oye, alcanza decisivas dimensiones feéricas, solo posibles a la música y a genios como él. Encantadora y subyugante.

Se estrenó Troula, de Juan Durán (1960), encargo del propio Víctor Pablo y en la que querían involucrar a las orquestas y coros juvenil e infantil. Troula(Festa) basa su arquitectura sinfónica en temas de la música gallega, del folclore o propias y ajenas, perfectamente combinadas. Emociona cuando los niños cantan al unísono los primeros versos de Rosa de abril y reciben respuesta armonizada de los mayores. Introspección, saudade, alegría y fiesta, con todos los recursos vocales e instrumentales. Las obras sinfónico-vocales de Durán, tras el estreno de la Cantiga Finisterrae al principio del milenio, son Neo-nacionalismo musical galego (¡grandes obras debidas al nacionalismo musical!), necesario para que la universalidad no se desligue del terruño y pase a la nube. Extraordinaria acogida y gran éxito.

Innecesario ponderar la maravilla de resignación y sosiego que hay en elRéquiem de Faurè (1845-1924), pero resulta difícil disociar la idea de lo feérico, de lo onírico de la obra de Ravel y de la ingravidez de la trascendencia. Dedicada a Alberto Zedda con toda justicia y dedicación.

Víctor Pablo: la acogida fue calurosa. Nadie olvida su papel al frente de la OSG. Aportó sapiencia, sensibilidad y efusion. Cuidó la levedad de Ravel, mimó a los jóvenes en la obra de Durán, de la que extrajo las grandes sonoridades y marcó con sentidas gradaciones de hermoso sonido la serena plegaria de Faurè. Magnífica la orquesta en todo y correctos los solistas del Réquiem.

Antón de Santiago, La voz de Galicia


Cervantina

Con el patrocinio de la Fundación BBVA se ha celebrado este concierto, en el que han participado miembros de cuerda de la Camerata Infantil. Allí estuvieron los infantes, con una jovencísima y juncal Paula Mejía como concertino, bien que únicamente en la obra del gallego Juan Durán (1960), “Cervantina”, un encargo del propio director. En sus diez movimientos el compositor combina distintas variaciones sobre la folía con refinadas elaboraciones de temas históricos de rancio abolengo: “Guárdame las vacas”, “Fantasía” de Mudarra, “Tres morillas de Jaén” y “Ay, triste que vengo”. El tratamiento instrumental, la sutileza de las soluciones revelan la buena mano del buen músico que es Durán.

Arturo Reverter, Beckmesser


Arreglo para Quinteto de Viento Clásico de "Alborada"

Zoar... No vento

Un nuevo trabajo discográfico fue presentado el pasado miércoles en la sede compostelana de la casa de los autores, la SGAE, donde sonaron los compases del cd que lleva por título “No Vento” cuyo contenido versa sobre melodías de autor y otras extraídas de nuestro valioso acervo popular en el largo recorrido que nos conduce de las voces de las antiguas cantigas medievales al momento actual, en una selección de temas que presentan como factor común un profundo carácter lírico que hecho canción el paso del tiempo no pudo borrar. Aparecen ahora estas melodías adaptadas para quinteto de viento de mano del Maestro Juan Durán. 
Grieg afirmaba que al componer canciones lo más importante es hacer justicia a las intenciones del poeta, algo que consiguieron en su día autores anónimos y otros como Chané, Batallán, Montes, Códax, Milladoiro, Gaos… generando títulos como Mayo Longo, Camariñas, María Soliña, Rosa de Abril… dando vida a una música que vive en nuestra memoria y que ahora con la aportación de Durán alcanza un nuevo relieve, revelándose el poema por sí mismo pero enriqueciéndose con las contribuciones de este maestro de la transcripción que a través de variaciones, paráfrasis, fantasías, sorprendentes combinaciones sonoras, juegos tímbricos…  sitúa  esta música en un poder más elevado, sin olvidar el verdadero acto de amor que corresponde la adaptación de la melodía a la palabra poética. 
Durán expresaba que con su visión ofrecía una nueva lectura, un ropaje al que se añade la dificultad de llevarlas a la tímbrica de los instrumentos de viento que expresan imágenes de sonoridades de lo que nos es autóctono y también el lirismo que contiene el repertorio. Un reto superado como se puede comprobar escuchando el disco y como mostraron en vivo los componentes del quinteto de viento Zoar: Joan Ibáñez (flauta), David Villa (oboe), Antonio Suárez (clarinete), Benxa Iglesias (trompa) y Alex Salgueiro (fagot); intérpretes que hacen esta recreación musical a la que podemos augurar un largo recorrido.

Julia Dopico; Diario de Ferrol, 10/04/2016.


Arreglo para Quinteto de Viento Clásico de "Ondas do mar de Vigo"

En estos últimos días se presentó en diferentes ciudades gallegas uno de los proyectos más ilusionantes del años,  que se ha materializado en un CD cuyo título recoge la poética e intenciones de sus contenidos: No vento, grabado por el quinteto Zoar. Un camino poético musical que se abre a las fronteras de la música tradicional y popular desde la perspectiva de la creación contemporánea. Todo un reto, pues en este recorrido oímos lo ecos medievales hasta la melodías más cercanas que se guardan en nuestra memoria, pensamiento y amor por la tradición cultivada y culta por poetas y músicos.

Y no podía ser de otra manera, Zoar pretende crear una banda sonora del siglo XXI con la más pura tradición, enmarcar los sonidos de las memorias en una puesta en escena que va más allá de la recopilación o arreglos. Hasta diecisiete temas inspiran la propuesta sonora de No vento en los que nos seducen temas de Milladoiro, Fasero, Baldomir, Castro, o Gaos.

Su propuesta se basa, primero en una interpretación de lujo por parte de sus cinco miembros, y segundo, por unas partituras que se involucran en el concepto más próximo a las paráfrasis. Su autor, Juan Durán es el compositor encargado de la selección y de su personal visión. Conocido por su extenso catálogo de obras, Durán ama por encima de todo la voz humana, a modo de escrutador de aquello que esconde la complejidad del alma. No es casualidad que compusiese y estrenase la primera ópera del Siglo XXI en lengua gallega, O arame.

En sus paráfrasis  para el CD no hay voz, pero si la presencia permanente de la lírica conducida hacia las confluencias de la música contemporánea. Su artesanal labor eleva a paradigma la tradición, lo popular y lo culto a través de un sincero ejercicio de no renovar un repertorio, en todo caso enriquecerlo para el estudio de las futuras generaciones de intérpretes y compositores.

Alborada abre el amanecer sonoro del disco y con ello la propuesta de asentar una compleja sonoridad desde un quinteto de viento que explora el entretejido a modo de sinfónica, las texturas enriquecen el material y avanzan a lo largo de todo el disco en ritmos diferentes. Las Cantigas de Martín Codax son un auténtico patrimonio de la Humanidad, desde la visión moderna de la musicología hasta las versiones de World Music han sido objeto de deseo para cualquier persona involucrada en tan importante repertorio. Durán reconoce su histórico protagonismo y no duda en conciliar el erotismo, ironía e ingenuidad en la cantiga Ondas do mar de Vigo. Diferente la memorable versión de la cantiga de Alfonso X "El Sabio" Santa María Strela do día, que resuena solemne en sus inicios y bellísima en el discurso melódico.

Llena de sentimientos e iluminada suena Negra sombra de Juan Montes, plena de lirismo al igual que otros de los temas que se van sucediendo en la audición del CD.

Denominador común pues, la alta calidad de sus intérpretes en un logradísimo grupo camerístico que protagonizan Joan Ibáñez (flauta) David Villa (oboe) Antonio Suarez (clarinete) Benxa Iglesias (trompa) y Álex Salgueiro (fagot). No renuncian a nada, ni a sus bellísimos solos ni al juego de contrastes sonoros que se imbrican en un universo lleno de matices, y luz, mucha luz.

Roberto Relova, Codolario, 18/05/2016


Arreglo para Quinteto de Viento Clásico de “Santa María“

La obra de Durán sí mostró lo que la música tiene y por lo cual existe: la necesidad de emocionar a los que la escuchamos. Quizá la música mejor planteada para este conjunto, por el desarrollo preciso de sus armonías y por su compromiso con una más que necesaria concertación entre los diferentes instrumentos. No podemos llamarlas arreglos, pues son obras de autor. La versión de Zoar impecable.
Eulogio Albalat, El Ideal Gallego, 14/11/2013 


Arreglo para Quinteto de Viento Clásico de “Negra sombra“

No vento, la selección de música gallega

El pasado viernes, tuvo lugar en Vigo el concierto-presentación de “No vento”, una recopilación de temas gallegos arreglados por Juan Durán para el quinteto Zoar. Con las palabras que a continuación se detallan voy a intentar traducir la música a palabras, si es que esto es posible.En el evento se escuchó Mayo longo de José Baldomir, Unha noite na eira do trigo de Juan José Castro Chané, Rosa de abril de Andrés Gaos, Negra sombra de Juan Montes y el bis Camariñas, música tradicional.El inicio de la primera obra a cargo de la trompa y el oboe ya presagiaba la sonoridad que se iba a disfrutar en la sala de la biblioteca de la Escuela Municipal de Artes y Oficios. A medida que se iban sucediendo las entradas de los distintos instrumentos, cabe decir que para la ocasión Benxa Iglesias fue sustituido por Nicolás Gómez por motivos puntuales, se iban fusionando en una perfecta armonía de un modo muy sutil.Los arreglos realizados por Juan Durán, muy sinfónicos, como lo definió J. C. Fasero en la presentación, creaban una atmósfera perfecta del ambiente gallego. Unha noite na eira do trigo consiguió sensibilizar a un público que aún sabiendo del agrado que allí se esperaba quedó anonadado.La siempre bienquerida Rosa de abril supuso la antesala perfecta antes de terminar con la nostalgia, de Negra sombra, que siempre supone el fin de un evento que si bien breve fue muy intenso y es que el compositor vigués posee, el buen quehacer de una figura que domina la armonización, la instrumentación y la no menos importante, virtud de dotar de vocalidad a los instrumentos.Muchas figuras del panorama musical vigués se dieron cita para el concierto-presentación, lo que supone sin duda que el Cd “No vento” constituye un punto de inflexión muy importante para nuestra comunidad musical y musicológica en Galicia.

Bruno Díaz. La Voz de Galicia, 16/04/2016


Caderno de bitácora de Valentín Paz Andrade

 

 Caderno de Bitácora de Valentín Paz Andrade. Juan Durán.

 

 

“Caderno de bitácora”, lugar onde se anotan meticulosamente as incidencias da navegación: rumbos, velocidade, distancias percorridas, ventos, circunstancias atmosféricas, situación de accidentes orográficos descoñecidos... Por extensión, memoria do tempo vivido, tamén soñado. Para esta obra de encargo explícito, Juan Durán escolle de entre os versos de Valentín Paz Andrade –Sementeira no vento e Canto matricial-, tres singraduras para unha viaxe que vai do máis concreto, os lugares da diáspora da Rosa dos Ventos ou os das ribeiras da terra propia, á lembranza do sono truncado da Galicia de Castelao; e de aquí, novamente ao espazo sen tempo do vento, e do mar. Sobre estes versos o compositor arma unha obra  densa na súa brevidade, variada nas texturas e rica en expresividade, xunguida na súa amplitude pola presenza de temas recorrentes, motivos derivados e procedementos compositivos reiterados que paga a pena comentar.

A obra iniciase con unha introdución escura e fonda, inmanente e telúrica, como o cabo do mar do Sardao evocado no texto; nela preséntanse xa o que serán os temas articuladores: a chamada das trompas e especialmente o tema do piccolo, cita modalmente alterada dunha melodía tradicional que se irá reiterando e definindo ao longo da partitura, como o auténtico xermolo xeratriz da composición. A escolma dos textos prové a propia articulación musical, en tres claras seccións rematadas polo coral a catro voces. En cada unha das seccións, o recitador declama acompañado por incertos acordes sostidos –clusters-, nos que se observa a coidada adecuación ao tratamento dos tres textos escollidos, segundo o seu carácter: mentres que na primeira e terceira seccións, as estrofas poéticas van marcadas por breves tutti, áxiles e nerviosos, como ondas dun mar picado ou refachos de vento, na sección central -Canto matricial-, a evocación agarimosa da volta do “irmán” Daniel á Terra, descansa sobre lenzos de son homoxéneo de cada unha das familias instrumentais, que se van superpoñendo nun continuum sen interrupcións, como un mar calmo e morno.

Para xunguir as tres partes literarias, o compositor  bota man de varios procedementos formais. Primeiramente, o leitmotiv sobre a frase inicial da Marcha do Antigo Reino de Galicia, que se presenta desde o inicio e reaparece unha  e outra vez con diferentes instrumentacións  e tratamentos ao longo da obra, máis preto da “idea fixa” de Berlioz que do tema condutor wagneriano. Unha vez máis Durán, compositor de sólida tradición académica, mostra o seu gusto pola cita musical como elemento construtivo e evocador, como ten feito xa en tantas outras ocasións –como exemplo ben ilustrativo, case unha travesura maxistralmente resolta, baste lembrar o seu felizcumpleañosmozart.com (2006)-; deste xeito entre nostálxico e tributario, ecóan no Caderno de Bitácora fragmentos de  Cantiga -ou Unha noite na eira do trigo- e Un adiós a Mariquiña, do mestre Chané. En segundo lugar, como un gonzo que articula as tres partes, ao mesmo tempo que as relaciona, disponse o coral a catro voces sobre a estrofa “Eu canto túa imaxe, sombra de Breogán...”, reiterado ao remate das diferentes seccións, percorrendo as tonalidades dominantes na obra e amplificado cara ao remate da mesma. Por debaixo desta articulación formal, que remite de lonxe ao tradicional esquema tripartito reexpositivo, os fíos condutores, os temas e os motivos, entrecrúzanse nun arco de tensión e intensidade crecentes, cara a unha textura cada vez máis densa e sonora, ata estalar maxestosa e plena no tutti da orquestra e coro finais, sobre a palabra, “Breogán”.

Caderno de Bitácora –lembremos: lugar onde se anotan as incidencias...-  ten algo de inventario e de cartafol sentimental, coas súas citas, a variedade dos procedementos construtivos e as referencias literarias á diáspora, evocada por Paz Andrade, neses lugares de azur, do mar e do vento, nos que se desenvolve a grande aventura épica da Galicia espallada polo mundo. Ten tamén moito de fe na permanencia, no retorno das voces conxuntadas nun coral, e no reencontro con nós mesmos, a través da figura senlleira do “irmán” Daniel, que volve finalmente, polo mar da nosa memoria. O Caderno fica no seu remate esperanzado e aberto, silente, unha música envolvente feita a un tempo de rouco bordón de baixo continuo e cristal de notas lenes; como un vento que zoa perenne e insistente, lembranza da permanencia inmutable do mundo, e promesa da vida renacente.

Extraído das notas ao programa do concerto da estrea absoluta, Pontevedra, 16 de maio de 2012.

Luís Costa Vázquez

 


Concertino para Saxofón y Piano

En cuanto al repertorio, hay que decir que en Juan Durán tenemos nada menos que un compositor. Lo confirman la gran sonata para chelo y piano, oída hace unos meses, y este logradísimo “Concertino” para saxo y piano, con una introducción “improvisada” a partir de “pedales” del piano, explorando, en rasgos diversos, la sonoridad del saxofón. Un gran “canto” emotivo, hondo, del saxo sobre un delicado tejer del piano y un apabullante tercer período, de enorme rica inventiva melódica y rítmica, plena de generosidad creadora, desenvuelto en un constante y dosificado “ir a más” que conduce a una final apoteosis.
Ramiro Cartelle, La Voz de Galicia, 10 de junio de 1991


Sonata para violín y piano

Creo que Juan Durán es uno de nuestros más importantes compositores, por la relevancia de sus aún no numerosas creaciones. Obra de un aliento a la par grandioso y sensible, esta “Sonata” de Durán resistiría la audición conjunta con la impresionante “Sonata” de Gaos.
Aquí se enfrentan, discuten, viven un violín y un piano esplendorosos de poderío y delicadeza, en brillantísimo diálogo, promediado por una encarnizada y electrizante “Fuga”, exponente máximo de un total compositor.
Ramiro Cartelle, La Voz de Galicia, 8 de junio de 1996


O ser

Es war ein Konzert für Kenner und zum Kennenlemen. Mit Villa-Lobos, Mignone und Guarnieri fehiten die bedeutenden brasilianischen Komponisten ebensowenig wie die Hauptvertreter der neueren nationalspa¬nischen Musik wie Granados und de. Falla. Galicien wurde repräsentiert durch Andrés Gaos und einen jungen Pianisten und Komponisten, in dessen Anwesenheit zwei seiner Lieder uraufgeführt wurden: Juan Durán, 1960 geboren, Bruder der Mezzosopranistin Carmen Durán. Sie trug die Lieder “Enevoa¬se-me o ser” und “Estou só" – nach Gedich¬ten des groBen portugiesischen Lyrikers Fernando Pessoa – vor. Diese romatisch-ge-fühlvollen Werke mit ihren Debussy-Anklän¬gen gehörten zu den eingängigsten Stücken des Abends.
Sar, Heildelberg press, 22 de diciembre de 1985


Divertimento (Versión para quinteto de cuerda)

O sábado, na Noite da Edición 2005 que convocou a Asociación Galega de Editores, tiven a sorte de escoitar a un compositor contemporáneo que tan só coñecía de nome: Juan Durán. Interpretado polo Grupo Instrumental Século XX, escoitei esa estrea mundial do Divertimento para cuarteto de corda como un pracer oceánico, chea dun humor gozoso e rítmico, co que disfrutei como poucas veces na música clásica, unha especialidade artística para a que, como moitos sabedes, son ben duro de oído e cun granítico sentido dos harmónicos. Durán presentoume unha versión nova, divertida, e penso buscar máis obras del.
Manuel Gago, http://www.manuelgago.org/blog/index.php/2005/12/19/juan-duran/


Intermedio nº 1 "Delirio de las sombras"

Partitura interesante, dotada de una singular emotividad. Se utiliza un lenguaje moderno, no excesivamente avanzado. Aún con las limitaciones propias de una primera audición, puede advertirse que la obra encierra valores notables. Entiendo que Durán debe perseverar en este camino, en el que puede alcanzar logros importantes.
Julio Andrade Malde, Ritmo, abril de 1986


Cantiga Finisterrae para múltiples voces de luz

Ejemplo a seguir
Desde su estreno por la Joven Orquesta de la OSG y el propio coro de la Sinfónica el día 31 de octubre de 2001, bajo la dirección de Victor Pablo, quedó claro que estábamos ante una gran obra musical y poética, nacida en Galicia y con proyección ecuménica, porque muestra el aliento lírico y el sentimiento universal de un pueblo que se nutre de un manto verde de jugoso humus que, a través de sus mil ríos, desea la inmensidad del mar: «país das terras verdes que van morrer ao mar».
Cantiga Finisterrae para múltiples voces de luz, con texto de Miguel Anxo Fernán Vello y música de Juan Durán, sube ahora a los atriles de la OSG para refrendar su calidad. Ciertamente, Cantiga Finisterrae, como toda creación, por muy reciente que sea, tiene su historia. La cuento con testimonio de primera mano.
Verano de 1997. Guadalajara, capital del estado mexicano de Jalisco. Paseaba yo animadamente en compañía de la maestra Edith Contreras, cantante y catedrática de Canto de la Universidad Nacional Autónoma de México, y Eduardo Arámbula, director de uno de los más importantes grupos de música antigua del continente, Ars Antigua. De pronto, alguien me llama por mi nombre. Es el profesor Paz Gago, de la universidad coruñesa, que pasea a su vez con otros colegas asistentes a una reunión de la Asociación Iberoamericana de Semiótica. Gran cordialidad en una terraza, con música de mariachi al fondo. Paz Gago nos cuenta que preparan un magno acontecimiento a celebrar en 1999 en Galicia: la reunión de los semióticos iberoamericanos con dos temas seductores, a saber «el finisterre y el fin del milenio». Me propone que le organice la parte musical e invita expresamente a los artistas mexicanos que me acompañan para que representen a la parte americana.
Ante un evento de tanta categoría, pienso en la posibilidad de crear algo que, teniendo estrecha relación con la temática poético-literaria, quede para la posteridad. Una cantata profana que trate aquellos dos temas. La propuesta es bien recibida.
Pienso en un compositor joven que sepa manejar las voces: Juan Durán. No lo duda. Cinco números: un primero sinfónico-coral, el segundo aria de voz femenina, tercero también sinfónico-coral, cuarto aria para voz masculina, y el último un número concertante. Necesariamente la plantilla orquestal y coral debe ser reducida por razones económicas. La idea cae en buen terreno y crece en el numen de Durán, que me pregunta si los medios no podrían ser mayores.
Hablo con la gerencia de la OSG. Enrique Rojas no sólo asume que la estrene nuestra orquesta, sino también como un encargo remunerado a los autores. Falta el texto. Desde la organización, que son los expertos, se lo encargan a Miguel Anxo Fernán Vello. El resultado es un luminoso poema de 96 versos alejandrinos, lleno de lirismo y esperanza, que impregna al músico como a Dánae la lluvia de oro de Zeus. El compositor ve con gran clarividencia como dividirlo en las cinco partes sugeridas.
En efecto, el primer número, comienza «País das terras verdes que van morrer ao mar/unha cantiga nova estremece no vento/o laberinto puro de todos os confins [...] até esta luz que invade o corazón da luz [...] toda a luz entrando en nós». Musicalmente, en la tonalidad de mi bemol mayor, se inicia con una célula evocadora, mib-sib-fa, en las trompas, que aparecerá variadamente a lo largo de la obra, y que en seguida glosa el resto de la orquesta para, en el compás 34, tras un cambio de tempo e indicación sotto vocce, iniciarse el canto por los contraltos y los bajos.
El orgánico orquestal abarca dos flautas, dos oboes, dos clarinetes en si bemol, dos fagotes, cuatro trompas en fa, dos trompetas en do, tres trombones, una tuba, timbales, gran caja, caja, dos pandeiros, platos, plato suspendido, crótalos, campanas, triángulo, xilófono, tam-tam, Arpa, violines primeros y segundos, violas, violonchelos y contrabajos, además, naturalmente, de dos voces solistas, soprano y barítono, y gran coro.
El segundo número, en fa mayor, en el que las trompetas presentan el citado leitmotiv, es para la voz femenina, en tesitura de resonancias líricas y matricias, en el que se enuncia un «país das terras verdes, enraizado fervor dun enigma no tempo... cando a luz é outra luz e a primavera avanza».
El tercero, número central, eleva la acción de la luz «contra a sombra que paira na nosa negra sombra» y es «perfecto desexo desta cantiga nova». Está encomendado al coro, voz colectiva de pueblo que busca redención en luz fecunda y solidaria. En tonalidad de do menor se organiza en un 6/8 de rapidísimo despliegue rítmico que está en el cerne de la más telúrica de las danzas gallegas: la pandeirada. El armónico vocal se enriquece puntualmente con divisis de las voces graves masculinas y femeninas, y el canto, subrayado dramáticamente por la orquesta, tiene una urgencia verbal de reivindicación y esperanza. Agotado el texto, en el compás 260, Durán retoma la frase «esta luz como febre amordazando a néboa» y lo lleva en estilo fugado, iniciado por los bajos con la misma célula motívica de la luz oceánica, que se estira en tres figuras blancas, hasta concluir en un fortísimo afirmativo, que aún ha de glosar la orquesta en 21 compases más.
El canto cuarto está confiado a la voz masculina central, la del barítono, y se sitúa «no límite increado do mundo... imantados a un himno de poderosa urdime». Se inicia, en mi menor, y se desarrolla bajo elevada atmósfera que llevan las flautas en arpegios de semicorchea, contrapunteado en corcheas por el clarinete, y un acorde de mi-fa sostenido-si de los violines primeros en sordina, todo ello en zona aguda y pianísimo. Modula a mi bemol mayor para la estrofa que comienza «o mar e a multitude da súa alta harmonía... as terras que proclaman o dominio da luz». Retoma el mi menor para «cando vibra no corpo a emoción demorada». Con la «duración do incendio debuxado no sangue» vuelve al mi bemol mayor y, en la anacrusa del compás 61 retoma la terceta que concluye «as terras que proclaman o dominio da luz» y progresivamente lleva la palabra «luz» a una brillantísima, para la voz del barítono, nota sol en fortísimo.
Canto definitivamente optimista el quinto y último, otorgado a todos, orquesta coro y solistas, en el que la luz «é un milagre que regresa do mar... para borrar a morte e regresar entrando... contra as sombras pasadas, contra as fendas escuras/ a alta luz construída sobre as terras amadas/a alta luz incesante sobre as patrias futuras».
Una recomendación: déjense llevar en la escucha y lean con atención el poema.
Antón de Santiago. Comentarios al programa de mano, en el concierto de la temporada de la OSG 2008.

Cantiga Finisterrae
El punto culminante del concierto del miércoles estaba reservado para el final. El estreno mundial del encargo de la OSG era esperado con auténtica expectación por parte del público, que llenaba del todo la sala de conciertos.
Juan Durán, natural de Vigo, profesor del Conservatorio de La Coruña, es persona conocida, querida y admirada en esta ciudad. La obra, que se compone de cinco partes –I. Coro; II. Soprano; III. Coro; IV. Barítono; V. Soprano, Barítono y Coro-, supuso un éxito rotundo y clamoroso, largamente aplaudida y ovacionada, casi sin fin. En el II. hizo trabajar duramente a la cuerda que, a pesar de las dificultades, supieron superar los jóvenes muchachos. La “Cantiga Finisterrae” se escucha con verdadero placer y viene a cubrir un hueco lamentable en nuestro tesoro musical. Enhorabuena.
Antonio Buján, El Ideal Gallego, 3 de noviembre de 2001


Alborada de noite e de luz

Oasis Juan Durán
No mes de Maio do ano pasado, asistín, como tantas outras veces, ao concerto correspondente no Palacio da Ópera. Era, nesta ocasión, o inaugural do Festival Mozart dese ano, 2012. Tiña grande ilusión por escoitar a estrea de Alborada de noite e de luz, do compositor vigués, radicado na nosa cidade, Juan Durán, que xa admirara e aplaudira por outras composicións súas. A ilusión trocouse axiña en emoción ilimitada, a mesma que me provocou asistir de novo á súa interpretación grazas ao DVD que recolle esta peza e mais a Cantata Finisterrae para múltiples voces de luz, baseada nun poema ad hoc de Miguel Anxo Fernán-Vello, estrea que se realizara o 31 de Outubro de 2001. Ambas obras rubricaron de novo o bon facer da Orquestra Sinfónica de Galicia e mais dos coros acompañantes: o proprio desta orquestra, o Orfeón Donostiarra e mais o Coro de Cámara do Palau catalán.
Falaba de emoción renovada, ao ver-escoitar de novo estas dúas pezas editadas e fico curta na descrición. O comezo e posterior desenvolvemento da Alborada? evocoume o nacemento e curso do pai dos nosos ríos, do Río Miño, que cómpre escreber con maiúsculas, como Presidente da Unión de Ríos da Nosa Terra, tal e como o poetizou Ricardo Carvalho Calero, nun dos seus poemarios primeiros. O que acadará, por terras de Lugo e de Ourense, larguísima canle e caudalosa forza das súas augas nace nun pequeno lugar, o Pedregal de Irimia, baixo un monte de pedras. Se, á maneira india, pomos a orella nelas, sentiremos o fluír subterráneo desas augas iniciáticas que anuncian timidamente o grande río que despois vai vivificar tantas terras galegas. De igual xeito, a Alborada de Juan Durán comeza subtil e finísima para dar paso a compases tan queridos como os que nos recordan a Alborada de Veiga, ou a Negra Sombra de Juan Montes ou a queridísima, para min, Muiñeira de Chantada, peza preferida da miña nai, que o amigo e compañeiro Xosé Manuel Sánchez Rei tivo a ben tocar no seu enterro, rendendo así homenaxe musical de despedida a quen tanto gostara dela, a quen tanto a bailara. Todos estes recordos acudiron en tropel á miña mente, e cumpriuse, máis unha vez, a exacta sentenza que fala de que a música, a boa música, é o cruxol maior dos máis elevados sentimentos, dos máis fondos, daqueles que nos reconcilian co mellor que a vida pode oferecernos.
Este artigo é, pois, a modesta homenaxe dunha admiradora da obra de Juan Durán, da súa arte, da súa sabedoría musical para fusionar, como fixera Rosalía de Castro nos seus Cantares gallegos, cultura popular e ilustración formal. Nun artigo publicado poucos días despois da estrea, a escritora Marica Campo chamaba a atención sobre o acerto do oxímoro (noite / luz) con que xoga o compositor: a luz e a vida vencen a escuridade e a morte. Por iso falo eu de oasis: a obra de Juan Durán é tal cal, nun deserto de medidas gobernamentais inhumanas e despóticas.
Na mesma liña, a Cantata Finisterrae, da man da pericia, paixón e exactitude poética de Fernán-Vello, remataba así:
cando renace a vida, a materia futura,
o soño doutro tempo, a aparición do día,
cando a luz é un milagre que regresa do mar,
alta e definitiva, liberada e final,
para borrar a morte e regresar entrando,
entrando en nós máis pura, no país pensativo,
na duración do tempo, na espiral da cantiga,
no vento estrelecido, na harmonía entrañada;
a luz, a luz cantada irradiando a figura
contra as sombras pasadas, contras as fendas escuras;
a alta luz construída sobre as terras amadas,
a alta luz incesante sobre as patrias futuras.
Benia a Juan Durán por agasallo magnífico como o que nos proporciona a súa música, proba, máis unha vez, da potencia dos nosos creadores e do valor enorme dun traballo feito por cabezas e mans galegas que (sobre)vive con tanta calidade e tanto empeño, a pesar de tantas tebras gobernamentais: a luz galega vence a noite que quer apagala.
Pilar García Negro, La Opinión, 27/06/2013

Como auga de maio
Sempre gustei da música clásica de raíz popular. Refírome á que, como río caudaloso, recolle a auga desas fontes e afluentes que foron voces anónimas a lle poñer sons, e ás veces palabras, ao oficio de vivir. Disto son boa mostra moitas composicións do austrohúngaro Béla Bartók inspiradas nas cancións maxiares; as rapsodias de Franz Liszt, debedoras das melodías dos ciganos; ou as pezas para piano e violín de Pablo Sarasate, o protexido de Juana de Vega, alicerzadas en aires da península tales como as xotas navarras ou os sortxicos. A esta práctica non foron alleos os grandes compositores nosos e sirva de exemplo a ‘Negra sombra’ de Xoán Montes, disque inspirada nunha canción do Incio. Entre os actuais penso en Rogelio Groba, o mestre de Ponteareas, embebidas boa parte das súas obras do mellor do noso folclore.
Este maio de depresión económica e desalento vital tróuxome unha inxección de optimismo e pensei nas palabras dunha canción, esta vez en castelán, coido que de Fito Paez: «¿Quién dijo que todo está perdido?». Foi a estrea no Palacio da ópera da Coruña da obra ‘Alborada de noite e de luz’ do vigués Juan Durán. Quen dixo que a cultura galega é pequena e ademais limita? Eu sei que, coma min, a maioría do público presente foi consciente de estar a asistir a un acontecemento histórico e universal. Créanme se lles digo que levitaba no asento a escoitar a subtitulada ‘Suite sinfónica sobre temas populares galegos’. Folga dicir que os aplausos, tanto á obra como á magnífica interpretación da Orquestra Sinfónica de Galicia, dirixida por Víctor Pablo Pérez, acompañada polo seu coro mais o Orfeón Donostiarra, non deixaron lugar a dúbidas sobre o entusiasmo do auditorio.
O oxímoro (usar xuntos dous conceptos contrarios) que se produce ao unir ‘alborada’ e ‘noite’, como acontece no título, sucede, fiel a el, musicalmente no transcurso da obra. Como o propio Durán explica, é o anuncio da luz vencedora da escuridade. O autor fai unha feliz aliaxe co metal nobre da súa creatividade e a ‘Muiñeira de Chantada’, a ‘Negra sombra’, ‘Arrolín, arrolán’ e a ‘Alborada’, que é motivo principal, para facernos sentir (perdoen se lles soa pedante) o ‘pathos’, a vida que se sente a si mesma, desta nosa terra: saudade e alegría, impotencia e carraxe, claridade e tebras.
Quen dixo que todo está perdido? Que as voces dos nosos antepasados ecoen nas músicas de hoxe talvez non teña moito a ver coa recuperación da economía, mais si da dignidade. E a dignidade é, sen dúbida, o mellor terreo no que cultivar os froitos do futuro, tamén os económicos. En todo caso, perdoen os economistas oficiais e popes do euro que servidora acredite máis no inmutábel capital da beleza que na tiranía da súa moeda.
Marica Campo, El Progreso, 18 de mayo de 2012


4 elementos

Hace apenas unos días decía desde este espacio la calidad que adquiere la música de nuestros compositores gallegos y de la importante labor que desde la Asociación Galega de Compositores se lleva a cabo con el fin de que los creadores musicales se hagan oír dentro y fuera de nuestros lindes. Hoy, de nuevo, uno de los más destacados de entre los contemporáneos, Juan Durán, fundador de la Asociación, es noticia por ganar el “V Concurso de Composición Evaristo Fernández Blanco”, concurso organizado por el Festival de Música Española de León, con la finalidad de reconocer la figura del compositor leonés que da nombre al certamen y promover la creación musical entre los compositores españoles.
El pianista y compositor Juan Durán suma así con éste otro galardón entre los muchos que ha obtenido a lo largo de su carrera profesional, la de un hombre entregado por y para la música que escribió también para el “Curso de pensamento Carlos Gurméndez” y para la obra del premio nacional de poesía, Julia Uceda .
La creación premiada lleva el sugerente título “Cuatro elementos” para orquesta sinfónica. Aire, agua, tierra y fuego, los principios que desde la antigüedad explican la sustancia de la vida, la creación del mundo, la alquimia y la astrología son la base ancestral de esta música creada para hacer sentir, descriptivamente, los pilares del mundo. Las ideas musicales se sugieren sutilmente sin sucumbir a la evidencia de lo que a través de la música quiere presentarse.
El compromiso con la música gallega adquirido por Juan Durán se hace evidente a través de la alta calidad artística que adquieren sus creaciones y que en esta ocasión el jurado especialista formado para la edición del premio valoró a través de “el manejo que realiza de la orquestación, su originalidad y el dominio de aspectos técnicos que denotan una formación sólida”.
Hace poco en la Sala José Arriola del Conservatorio Xan Viaño de Ferrol pudimos escuchar más música de Durán, entre otros compositores. Otras obras como “Cantiga Finisterrae para múltiples voces de luz”, “Album para Orquesta”, “O soño de Breogán” o la ópera “O arame” –lamentablemente poco representada–, sobre texto de Manuel Lourenzo, son claros ejemplos de la calidad creativa del compositor.
Desde Ferrol vaya la enhorabuena por el merecido premio, que es también un premio para Galicia y para los gallegos que nos identificamos con la música de hoy.
Julia María Dopico Vale, Diario de Ferrol, 24 de abril de 2011


Divertimento (versión para orquesta)

La obra de Juan Durán es una muestra indiscutible de talento para lograr que el público siga con interés una obra contemporánea; el compositor lo consigue mediante una orquestación atractiva (sólo cuerdas); el ritmo intenso y obsesivo de muchos fragmentos; la repetición, que gratifica al oyente porque produce reconocimiento y dejà entendu, la acertada distribución de tiempos lentos y rápidos; y una duración razonable (12 minutos).
Julio Andrade Malde, La Opinión, 18 de abril de 2010


felizcumpleañosmozart.com (versión para quinteto de cuerda)

Durán conquista con su ofrenda mozartiana
El pequeño auditorio de Belas Artes se llenó para asistir al último estreno de Juan Durán. Su idea, convertida en una pieza de ocasión, de excelente factura, resultó tan sencilla como eficaz y brillante. Su homenaje mozartiano se concreta en una partitura amable y desenfadada, de duración justa, que evoca algunos de los momentos más reconocibles del compositor austríaco. Desde los siniestros acordes que anuncian la espectral aparición del comendador en Don Giovanni , el cuarteto de cuerdas propone una serie de citas que incluyen el Porgi amor , el Voi che sapete , la obertura de La flauta mágic a o el Concierto n.º 21 para piano , entremezclándose con el popular Happy birthday .

Fue un homenaje hecho, sobre todo, con el corazón, que me recordó ese momento, de este mismo año, el día justo del aniversario de Mozart, en el cual, durante la representación de La flauta mágica en la Ópera de Viena, Papageno desplegó una pancarta con la leyenda Happy birthday, Mozart , que desató las aclamaciones del público. Aquí también Durán, y Mozart a través de su obra, recibieron muchos aplausos, y el final de felizcumpleañosmozart.com hubo de ser bisado en la conclusión del concierto. Hasta llegar ahí, el Grupo Instrumental Siglo XX, que dirige el inquieto Florian Vlashi, en algunas de sus distintas formaciones, interpretó obras que exigen gran dominio técnico: del Ravel más intimista, del posmoderno Scelsis, de un Malipiero que no cesó de buscar inspiración en oriente, del aún reciente, y siempre admirable, Schnittke y del provocador Cage. Este último, con su todavía hoy sorprendente 4´33´´ , esa audaz reflexión sobre el silencio, tan importante en la música, cosechó algunos bravos burlones. El Mozart de Durán había dejado al personal con cuerpo de fiesta, y esta vez los compañeros de viaje elegidos eran unos señores muy serios. Gran éxito de Durán y del Grupo Instrumental Siglo XX.
César Wonenburger, La Voz de Galicia, 1 de julio de 2006

felizcumpleañosmozart.com
Durán construyó también un collage mezclando diversos temas de Mozart con el conocido tema Happy birthday to you. El compositor gallego tiene la innegable virtud de hacer una música que gusta; en este caso, aunque se trata de un simple divertimento, hay, además, oportunidad, ingenio y habilidad compositiva. El estreno –como todo el concierto- fue un éxito y la obra se repitió al final como bis.
Julio Andrade Malde, La Opinión, 1 de julio de 2006


Variaciones sobre un tema de Pablo Sorozabal (versión para orquesta)

La obra de Durán, estrenada en nuestro país, trasunta un clima suave y levemente melancólico, por momentos romántico tardío, por momentos de armonías típicamente bartokianas, con instancias donde se lucieron en solos la viola y el violín, sin faltar la canónica fuga que permitió distinguir un excelente nivel de ensemble y coordinación. Sobre elementos mínimos, Durán construye una obra variada, atrayente y dulcemente expresiva.
Daniel Varacalli Costas, La Prensa (Buenos Aires), 26 de septiembre de 2006


O arame (ópera)

O arame
Juan Durán coñece e ama ben a ópera, as súas relacións coa voz humana son antiguas e apaixoadas. Desde a investigación, a propia experiencia musicolóxica, e por suposto a creativa, Durán optou por instalarse nas tendencias contemporáneas da actual tradición operística. Unha obra sen excesos escénicos, camelística, cunha gran profundidade nos personaxes e unha música belísima adaptada a un texto extraordinario. Os camiños da dor, do abandono, do recordo, e como case sempre, como todo camiño iniciático acaba próximo ao mar, cerca do fluído máis inestable, simbólicamente, dentro das emocións humanas: a auga. Recordar aquí a viaxe de Isolda, o paso órfico da Lagoa Estixia, o manantial de Calisto, Ariadna abandonada en Naxos, a morte de Dido e ata as relacións entre o mar e a morte; que chegan ata o paroxismo en certas obras de Benjamín Britten, ou por citar a súa ópera Morte en Venecia, moi n aliña escénica e dramática de Durán e Lourenzo. O Arame concentra todo o seu poder escénico na importancia do texto, e velaquí o xenial da súa concepción: unha volta de rosca á primitiva ópera do S. XVII que retorna ata o século XX da man dos máis grandes compositores modernos. Isto é, a teatralidade, a escena, a palabra, o xesto, as emocións, o que verdadeiramente interesou ao público barroco afundido e dividido entre as paixóns e a razón.

Público e crítica apoiaron de forma unánime O Arame. Instalámonos posiblemente nas máis modernas liñas da ópera máis auténtica, grazas á súa concepción cun texto e música extraordinarios. Concepción que se alimenta da forza dos dous personaxes e os símbolos a través da danza.
Roberto Relova, Revista Galega de Teatro, nº 58, 2009

O arame
Filmada el 13 de septiembre de 2008 en el Teatro Colón de A Coruña, este estreno mundial viene a confirmar que todavía se pueden producir sorpresas en el teatro lírico contemporáneo. La música de Juan Durán, que no está adscrita concretamente a ninguna de las corrientes modernas –llámense atonales, seriales, etc.-, funciona muy bien teatralmente, permitiéndose algunas citas musicales –Sorozabal, por ejemplo- que son un guiño al espectador. Con un texto poético y muy simbolista de Manuel Lourenzo que presenta a dos personajes que van morir en un arenal de un lugar indeterminado, la obra tiene la suficiente carga dramática para hacerla interesante al espectador. La puesta en escena, dirigida por el propio libretista, es sobria y muy centrada en la acción, lo que favorece la labor de los artistas. La soprano Carmen Durán se desenvuelve con mucha profesionalidad tanto en la parte vocal como en la creación del personaje de Gloria. Asimismo, el barítono coruñés Javier Franco resuelve con mucha dignidad los escollos de la parte de Labarta, haciendo muy creíble el rol. Caterina Varela y Alexis Fernández actúan como bailarines realzando puntualmente la escena en momentos determinados. El Grupo Instrumental Siglo XX, formado por músicos de la Sinfónica de Galicia, actúa con eficacia bajo la batuta del compostelano Maximino Zumalave, que concierta con buen pulso esta interesante producción.
Joan Vilà, Ópera actual, nº 124, octubre 2009

O arame
A estrea na Coruña da ópera O arame, con música de Juan Durán e libreto baseado nun relato do mesmo título de Manuel Lourenzo, constituíu, sen dúbida, un dos máis importantes acontecementos culturais dos celebrados en Galicia nos últimos anos. E non só ¬-no que lle atinxe ao xénero operístico- polo feito de estarmos diante da segunda ópera galega de todos os tempos -a primeira foi O mariscal, con música de Rodríguez Losada e libreto de Ramón Cabanillas- senón porque con esta creación musical o compositor coruñés convértese definitivamente nunha das grandes referencias da música e da cultura contemporáneas. O noso país -non moi dado, todo hai que dicilo, ao recoñecemento da música culta propia- conta na actualidade con nomes de primeira liña no eido da composición; e velaí, formando parte da xeración de Durán, os nomes de Paulino Pereiro e de Juan Vara, dous creadores de altísimo valor nas horas que vivimos. No caso do autor musical da ópera O arame -con excelente interpretación de Carmen Durán (soprano) e Javier Franco (barítono), ademais dos bailaríns Catarina Varela e Alexis Fernández-, hai que lle agradecer a súa entrega ao feito compositivo mantendo en todo momento unha alta esixencia artística posta ao servizo da comunicación co público. Hai na obra musical de Juan Durán, tantas veces tinxida por unha sorte de iluminación lírica, unha clara vontade de sedución, unha certa "forma" orientada á voluptuosidade -aínda na tonalidade "menor"-, e isto faime lembrar o pensamento daquel excelente pintor que foi Delacroix, amigo de Chopin, Schubert e Liszt: "A música é a voluptuosidade da imaxinación". Porque, ademais, na obra de Durán vibran as cordas do que Copland -autor, por certo, dun libro titulado Música e imaxinación- quería para a música: un "tratamento imaxinativo", algo do que o compositor coruñés fai gala na ópera O arame, un dos grandes fitos da música galega actual, unha creación que oxalá contribúa a espertar de vez o compromiso coa música culta dos responsábeis culturais.
Miguel Anxo Fernán-Vello, Galicia Hoxe, 15 de septiembre de 2008

O arame
Unha noite na ópera
Algo non pasou desapercibido para o público que acudiu á estrea, o pasado 13 de setembro na Coruña, da ópera en galego O Arame: o formato do espectáculo. Poderíase falar dunha ópera de cámara, pero mellor sería falar dunha sorte de “formato de país”, axeitado á nosa circunstancia. Nestes momentos Galicia non pode, nin debería, competir na realización de grandes óperas. Como en todo, hai que saber onde está o verdadeiro punto de partida. Despois, facer camiño, e avanzar, sen présa pero sen pausa, na formación de elencos, na creación de públicos e na promoción eficaz das xentes que compoñan, que escriban ou que dirixan, porque para dirixir, malia o que adoito se pensa, tamén hai que saber, e primeiro aprender. 

O formato é axeitado porque permite reducir custos de forma considerable e favorece a creación de equipos de traballo. Ao seren elencos reducidos, facilítase a interacción entre creadores e intérpretes, e o grupo pode converterse nunha verdadeira comunidade de aprendizaxe. Formación no posto de traballo nas disciplinas propias, presentes, por certo, en varios centros de ensinanza de titularidade pública de Galicia. Poñer eses centros, profesorado e alumnado, a traballar e investigar en proxectos comúns tería efectos beneficiosos na creación e na difusión de produtos escénicos e musicais, que son riqueza tanxible. 

Neses centros hai persoas que aprenden a compoñer, interpretar... elaborar indumentaria, deseñar elementos escénicos, ou dirixir espectáculos. Aí temos un viveiro importante de valores, cos que crear elencos, empresas, espectáculos; para facer da cultura que se crea no país un dos eixos do noso desenvolvemento. Con eses vimbios poderíanse facer, en pouco tempo,ducias de propostas de pequeno formato para crear espazos, tempos e públicos para a ópera, porque os alemáns, os austríacos ou os italianos, que se saiba, non naceron aprendidos. A qué se agarda aquí para facer o mesmo? O presidente Emilio Pérez Touriño, hai menos dun ano, acertaba de cheo ao presentar en público, na cidade de Vigo, a necesidade dun Instituto Galego das Ensinanzas Artísticas. Velaí un proxecto urxente, pero infelizmente abandonado, e que, porén, podería ser o marco para potenciar esas comunidades de investigación e creación en toda a diversidade disciplinar que conforman a música e as artes escénicas. Outra oportunidade máis que se perde. O soño dunha Julliard School galega morreu, de morte matada que diría Jorge Amado. Pois, ou renunciamos a ter unha ópera nosa, feita desde aquí, ou algo haberá que facer para que non volvan pasar outros oitenta anos (2088) para que se poida ver a terceira ópera galega en galego, producida desde Galicia. A primeira data de 1928, coa estrea en Vigo de O Mariscal, e esta segunda chega oitenta anos despois, con música de Juan Durán Alonso, libreto de Manuel Lourenzo e dirección de Maximino Zumalave, nunha produción do Festival Mozart da Coruña.
Non creo que teña sentido renunciar a ter unha ópera nosa, porque é un xénero que ten o seu público, moi leal, e de certo aumentaría se as posibilidades de asistir a ese tipo de espectáculos fosen máis. Por iso estas óperas cun formato pequeno, que sen renunciar á excelencia artística son asumibles para a economía do país, poderían converterse nunha ferramenta para apuntalar un sector con posibilidades e evitar que as persoas que queren ter na música ou no canto o seu futuro profesional teñan que seguir emigrando. O Arame móvese nas fronteiras da modernidade, cunha posta en escena minimalista, e cunha música que busca diferentes rexistros, que explora tonalidades variadas, para mostrar o pulso cambiante da agonía dos dous personaxes que retornan, e que se reflicte igualmente no ir e vir desas dúas persoas que bailan, que soben e baixan, que se xuntan e separan. Un traballo notable no plano musical e literario, cunha interpretación coidada e cunha posta en escena ben articulada.

O Arame mostra, así, un camiño a seguir; sen dúbida o máis razoable e realista. As persoas que traballan na escena, sobre todo as que se ocupan da interpretación, andan, de certo, polo arame, toda a súa vida. Ese fío de metal, frío e cortante, vai ser todo un símbolo da precariedade, da inseguridade, da fraxilidade, que non só fai referencia ás condicións materiais nas que se exerce unha profesión difícil senón que igualmente dá conta da fortaleza que cómpre para transitar por tantas situacións, conflitos e vidas. Nesa dirección, a profesión do actor e da actriz leva aparellada unha nobreza considerable, porque vén satisfacer a necesidade humana de escoitar e contemplar historias. Pero, lonxe de misticismos ou épicas de gloria, tamén obedece a un desexo, por veces inexplicable, de vivir vidas alleas, de ser moitas outras persoas. Velaí un campo interesante, o da psicoloxía da actuación. 

O Arame recrea fragmentos da peripecia de dúas persoas que volven á cidade natal, na fin dos seus días, a encontrarse co pasado, a facer reconto, a morrer nesa cidade de cristal, que conforma espellos nos que mirarse. Sempre volvemos á cidade, porque, tal vez, en realidade, nunca acabamos por marchar, como lembraba Kavafis. E todo o que queda é esa viaxe polo arame, co único consolo de ter tomado, de cando en vez, un grolo de cervexa, pago escaso para unha vida dedicada á arte. Fermosas as palabras de Manuel Lourenzo para mostrar a derrota; tensa a música de Juan Duran para aumentar o desacougo, aínda que aquí e acolá asome un lirismo que engaiola. Soberbios os dous bailaríns. Un espectáculo para lembrar, que fará historia, polo que é pero tamén polo futuro que mostra. Parabéns a todas e todos, e ao Festival Mozart.
Manuel F. Vieites. Faro da Cultura nº 260 (Faro de Vigo, 25 de setembro de 2008)