Hildegart (ballet para orquestra)

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INFORMACIÓN

Ano
2015
Orgánico
Orquestra sinfónica
Texto

SIPNOSIS

Personajes:

Primeros bailarines: HILDEGART, AURORA, ABEL. 

Coro: monjas e Internas del manicomio, público en general

Duración: 30 minutos aprox.

Aurora Rodríguez Carballeira nació en Ferrol en 1879, en el seno de una familia liberal y progresista. Con 16 años, quedó al cuidado de su sobrino Pepito Arriola, a quien convirtió en un niño prodigio del piano. Poco después el niño fue reclamado por su madre separándolo de Aurora y llevado a Madrid, donde tuvo un enorme éxito como músico. 

Esta experiencia en la educación de Arriola afianzó en Aurora sus ideas reformadoras y eugenésicas. Soltera, culta y adinerada, deseaba por encima de todo ser madre. Su vástago habría de acometer con éxito una singular hazaña: se erigiría como salvador de la humanidad. El fruto de su seno redimiría al sexo femenino, guiando a España a un nuevo orden social. Aurora, para desarrollar su premeditado plan buscó un padre que nunca pudiese reclamar el futuro bebé, un «colaborador fisiológico», como ella lo llamó. Encontró a un sacerdote dispuesto y estando ya segura del embarazo se trasladó a Madrid para darle a su hija la vida que ella le tenía preparada.

El destino le sonrió y la niña vino al mundo el 9 de diciembre de 1914. Le puso el nombre de ‘Hildegart’, en alemán ‘jardín de sabiduría’. Desde el primer momento, Aurora se dedicó a perfeccionar su criatura. La sometió a un régimen educativo intenso y severo. La pequeña Hildegart leía antes de los dos años y sabía mecanografiar antes de los cuatro. A los diez hablaba alemán, inglés y francés y a los once años ya impartía conferencias sobre sexualidad y feminismo. A los 14 años empezó a militar en el Partido Socialista, como su madre. Se licenció en Derecho antes de cumplir los 18 y escribía artículos desde los 14. Y aunque murió a los 19, le dio tiempo a escribir 15 libros sobre sexología, filosofía y política, y a relacionarse con el novelista H.G. Wells, con Ortega y Gasset, y con Gregorio Marañón, con quien trabajó en la Liga Mundial para la Reforma Sexual. 

Feminista a ultranza, Hildegart mantuvo una posición muy avanzada en la época sobre conceptos tales como la educación sexual, el control de la natalidad, la esterilización y el divorcio. Aquella adolescente pronto se convierte en un referente a nivel europeo. Todos querían contactar con la eminente jovencita española que, desde su confesa inexperiencia sexual, acertaba a opinar sobre temas de tal envergadura tan sabiamente. 

Pero la jovencita empieza a dejar de serlo y su madre empieza a percibirlo. Hildegart había sido educada para ser una mujer fuerte, libre y en consecuencia independiente, y un buen día tomó plena conciencia de ello, y decidió emanciparse. Parece ser, además, que Hildegart había despertado a la existencia del sexo opuesto, vetado por su madre. Sea como fuere, Aurora empezó a ver fantasmas por doquier y recluyó a la hija en la vivienda, temerosa de que el deterioro de la relación entre ambas desviase a Hildegart del recto camino para el que había sido concebida. He ahí la gran paradoja de alguien que creía en la independencia de la mujer y sin embargo no soportó que su propia hija se independizara de ella. 

Sobre las ocho de la mañana del 26 de mayo de 1933, Aurorá envió a su criada a pasear a sus perros y una vez hubo ésta abandonado la vivienda, se dirigió al dormitorio de Hildegart donde yacía aún dormida y le disparó cuatro tiros a bocajarro, tres en la cabeza y uno en el corazón, que acabaron instantáneamente con su vida. A continuación, Aurora abandonó la vivienda y se entregó en el Juzgado de Guardia, confesando su crimen y declarándose culpable desde el primer momento. El cadáver de Hildegart fue expuesto en la sede del Partido Socialista. El crimen convulsionó a la opinión pública de la época y España se convertió en foco de atención de Europa.

Condenada a 30 años de reclusión mayor, Aurora acabaría sus días en el manicomio de Ciempozuelos con un diagnóstico de esquizofrenia paranoide. En sus salas consumiría sus días confeccionando muñecas de trapo de infantil apariencia. Allí sobreviría a la Guerra Civil y allí fallecería en 1956. Tenía 76 años.

‘Mi hija es mi obra’, dijo. Sus frases, en el juicio que se siguió contra ella, son legendarias: "Como el escultor descontento de su obra, hace pedazos el molde" y sus „mil veces volvería a hacerlo“. Loca o asesina, su obra la superó, y Hildegart, la pobre muñeca de carne que nunca recibió caricias, murió a manos de su madre, que no supo dejarla ir.

 

OBERTURA- ESCENA PRIMERA: CIEMPOZUELOS (Aurora y Coro)

Breve preludio sobre una marcha militar que evoca el estado de terror que vive Europa en general y España en particular en 1933, año de la muerte de Hildegart. Al levantarse el telón nos encontramos en una sala del manicomio de Ciempozuelos donde Aurora está recluida. Han pasado los años desde el asesinato de Hildegart. El ambiente cerrado y lúgubre del sanatorio, donde el único consuelo de Aurora es el muñeco de trapo que acuna entre sus manos. Hacia el final de esta escena aparecen las locas y las monjas guardianas. Aurora oye voces, risas de burla, ve sombras amenazadoras que la irritan y la molestan.

 

ESCENA SEGUNDA: JARDÍN DE LA SABIDURÍA (Hildegart)

En esta escena volvemos atrás, al año de la muerte de Hildegart. Con sus de 18 años, en la soledad de su cuarto sueña despierta, perdida, reflexionando sobre su destino, sus proyectos, ilusiones, sus ansias de libertad y los problemas con Aurora, su madre.

 

ESCENA TERCERA: ACLAMACIÓN DE HILDEGART(Coro)

Seguimos en Madrid en 1933. Hildegart es aclamada en los foros políticos e intelectuales como un referente para la liberación de la mujer. Siempre acompañada por su madre, Hildegart es una de las voces más progresistas del feminismo español. La crispación social y política española resulta ser un ambiente adecuado para la frenética actividad de Hildegart: escribe libros, dicta conferencias y es admirada por el público que la sigue.

 

ESCENA CUARTA: HILDEGART Y ABEL (Hildegart y Abel

El despertar al primer amor de juventud junto a Abel, compañero de Hildegart en las reuniones del Partido Socialista. Una relación tan apasionada como clandestina. De repente, rumor de pasos. Aparece Aurora. Hildegart indica a Abel que se marche. 

 

ESCENA QUINTA: MADRID 1933 (Coro)

Segunda República española. España y Europa viven tiempos turbulentos: el fascismo, la eugenesia,  un momento confuso preso de filosofías radicales y futurismo visionario. En España se está fraguando la confrontación del 36. Y ese año, 1933, el año en que Hitler sube al poder en Alemania, que será el último año en la vida de Hildegart.

 

ESCENA SEXTA: MADRE E HIJA (Hildegart y Aurora)

Escena violenta entre la hija y la madre. El deterioro en la relación madre-hija se ha ido haciendo cada vez más profundo. Aurora desconfía de todo y de todos. Las sospechas e intrigas de Aurora crecen paralelamente a la fama y prestigio de Hildegart. La separación es inminente. Aurora comienza a mezclar la ficción con la realidad, y ve que todo a su alrededor se confabula contra ellas. Aurora ha comprado un revólver para proteger a su hija de todos aquellos que quisieran llevársela. 

 

ESCENA SÉPTIMA: ASESINATO DE HILDEGART (Hildegart y Aurora)

Hildegart en su cuarto. Sus ensoñaciones y miedos. Finalmente se echa a dormir. Al cabo de un rato, Aurora aparece con un revólver en la mano. Dispara cuatro tiros sobre el cuerpo de su hija dormida. Aurora dirá en el juicio que “el escultor, tras descubrir la más mínima imperfección en su obra, la destruye”. Al finalizar la escena entran las mujeres a velar el cadáver de Hildegart.